Agua en la llave, pero ¿en qué condiciones?
Abrir la llave y recibir agua limpia, transparente y sin olores desagradables debería ser algo cotidiano. Sin embargo, para muchas familias y negocios de preparación de alimentos de la Zona Metropolitana de Guadalajara se ha convertido en una preocupación constante. Desde hace meses, en varias colonias el agua distribuida por la red pública llega turbia, con sedimentos, tonalidades que van del amarillo al gris oscuro y olores descritos como metálicos, putrefactos o semejantes a los de una cañería. El problema afecta actividades elementales como cocinar, lavar alimentos y loza, cepillarse los dientes, bañarse o lavar la ropa. Porque no basta con que el agua llegue: tiene que llegar en condiciones adecuadas. La mala calidad del agua también representa una carga económica. Además de pagar por el servicio, las familias deben comprar garrafones, instalar filtros, limpiar tinacos y cisternas o reparar tuberías, calentadores y otros equipos afectados por los sedimentos. ...
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