¿Es seguro comer mariscos crudos? Lo que la ciencia dice sobre este gusto riesgoso 🦐🍋

 Ceviche, aguachile, ostiones... 

¿comer o no comer?... he ahí el dilema

Para muchas personas, y sobre todo en estas fechas de cuaresma, comer mariscos crudos es todo un placer gastronómico: ostiones frescos, ceviches “recién salidos del mar”, cocteles de camarón sin cocción, entre otros. Pero… ¿es realmente seguro consumirlos crudos?


La respuesta corta: no siempre. Aunque pueden parecer frescos y apetitosos, los mariscos crudos pueden contener bacterias, virus y parásitos que representan un riesgo real para nuestra salud.


¿Qué microorganismos pueden encontrarse en mariscos crudos?

Los mariscos —especialmente los moluscos bivalvos como almejas, mejillones y ostiones— filtran grandes cantidades de agua de mar para alimentarse, y con ello también pueden acumular microorganismos presentes en el ambiente.

🦠 Bacterias

Vibrio parahaemolyticus y Vibrio vulnificus: comunes en ambientes marinos. Pueden causar gastroenteritis o infecciones graves en personas inmunocomprometidas.

Salmonella y Escherichia coli: su presencia se debe a la contaminación fecal del agua.

🧬 Virus

Norovirus: es la causa más común de gastroenteritis viral en el mundo y está fuertemente asociado al consumo de mariscos crudos, sobre todo ostiones.

Virus de la hepatitis A: puede transmitirse a través de mariscos contaminados y causar inflamación hepática con síntomas prolongados.

🪱 Parásitos

Trematodos (como Clonorchis sinensis o Opisthorchis): pueden encontrarse en peces y mariscos de agua dulce o estuarina. Estos parásitos pueden infectar el hígado y las vías biliares.

Parásitos intestinales como Giardia o Cryptosporidium: menos frecuentes, pero posibles si el agua de cultivo está contaminada.


¿Quiénes están en mayor riesgo?

Cualquier persona puede enfermarse, pero el riesgo es mucho mayor en:

Personas con sistemas inmunológicos debilitados

Adultos mayores

Mujeres embarazadas

Niños pequeños

Personas con enfermedades hepáticas crónicas

Para estos grupos, una infección puede tener consecuencias graves e incluso mortales.


¿Y si los mariscos “huelen bien” o se ven frescos?

Desafortunadamente, la frescura no garantiza la inocuidad. Muchos de estos microorganismos no alteran el olor, color o sabor del producto. Es decir, un marisco contaminado puede parecer perfectamente apetitoso.

La única forma de eliminarlos es mediante una cocción adecuada, que asegure que el interior alcance temperaturas letales para los patógenos (por lo general, más de 63 °C durante algunos minutos).


¿Qué recomienda la ciencia?

Evita consumir mariscos crudos o poco cocidos, especialmente si estás en un grupo de riesgo.

Cocina bien los mariscos: las almejas, mejillones y ostiones deben abrirse completamente al cocerse. Si no lo hacen, deséchalos.

Lava bien tus manos y utensilios después de manipular mariscos crudos para evitar contaminación cruzada.

Compra mariscos en lugares confiables que mantengan la cadena de frío y cuenten con control sanitario.


En resumen

Comer mariscos crudos puede parecer una delicia, pero también puede ser una ruleta microbiana. Bacterias, virus y parásitos invisibles al ojo humano pueden estar presentes, incluso en productos que parecen frescos y bien presentados.

La buena noticia es que los mariscos cocidos no solo siguen siendo deliciosos, sino mucho más seguros. Informa tu paladar… y cuida tu salud.

Comentarios

  1. Me encantó la “ruleta microbiana” Dra, soy fan

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    1. Gracias Marco! jeje ayúdame a darle difusión entre tus conocidos para que vaya creciendo mi audiencia y llegar a más personas! Saludos!

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